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sábado, 5 de abril de 2014

LA CASA EXPLOSIVA


Todos los comentarios aquí expuestos tienen el objetivo de decorar y adornar el informe. No es la intención del autor insultar ni ofender a nadie. Juan Segura Mississippi Herald

Panorámica general del campo de batalla
Las hordas yanquis habían recibido un duro varapalo en la batalla de los bosques de Luisiana. Los pertrechos  y vituallas destinados al otro lado del bosque no fueron entregados y las tropas nordistas cercadas deberían aguantar las acometidas confederadas sin ningún apoyo. A pesar de estos factores los perros traidores de la Unión no se iban a dar por vencidos. Aprovecharán su superioridad numérica y de recursos y serán capaces de quemarlos todos con tal de poner el pie y profanar las nobles tierras de la única y verdadera América, el territorio de los Estados Confederados. Los valerosos hijos del sur no lo permitirán sin combatir.

El general Víctor O’ Hara, al mando de una división compuesta de una amalgama variada de soldados pertenecientes a diferentes territorios de la Confederación, había parado en seco los avances del general nordista James Ribs en los bosques de Luisiana, pero aún quedaban fisuras que podían ser aprovechadas por las ratas del norte para profanar las tierras del Sur. La estación de West Creek era un emplazamiento de vital importancia para el abastecimiento de los sucios chaquetas azules. Era necesario dinamitarla.
Las avanzadillas del Sur atisbaron la edificación a no más de 400 metros del linde del bosque, un regimiento enemigo ocupaba las instalaciones. Por sus banderines los exploradores supieron que se trataba de elementos de la brigada Josef.  Los mensajeros corrieron al cuartel general a informar a los oficiales para que trazasen el plan de batalla. Todo estaba muy tranquilo, demasiado! Olía a emboscada. Esas alimañas que sólo pretenden sodomizar y vulnerar el auténtico orden americano seguro que esperaban agazapadas. Listas para atacar por sorpresa como buenos cobardes que son. Qué se podía esperar de gente de moral disoluta, libertadores de negros.
 Se recomienda leer el informe disfrutando de este temazo "Garry Owen and the yellow rose of Texas" pinchad al video



Ante tales sospechas se hacía vital lanzar un ataque rápido y contundente, tomar el edificio, liberarlo de ratas, y poner los explosivos para volar la estación y las vías. Quizá sólo habría una oportunidad y no se podía desperdiciar. La brigada Taki cubriría el flanco izquierdo y daría fuego de apoyo a la brigada de Viktor, que estaba a pleno poder operativo, encargada de tomar las instalaciones por medio de un ataque frontal. Los tejanos de Long John, algo tocados del heroico ataque anterior, con menos efectivos deberían limitarse a dar apoyo en el flanco derecho y no moverse de la valla hasta que los hombres de Viktor tomasen el objetivo. En ese momento deberían sacrificarse y formar una línea de seguridad hasta que las cargas explosivas estuviesen preparadas.

La escoria nordista sale de sus madrigueras
El General James Ribs, de las fuerzas libertinas de las tierras de explotadores de inmigrantes del norte, estaba bien escocido ante el varapalo sufrido semanas antes y quería resarcirse forzando una vía de penetración para que sus tropas pudiesen adentrarse en las líneas de la gloriosa Confederación. La estación West Creek era un punto clave, pues el ferrocarril permitiría el paso de pertrechos y tropas una vez abierta la brecha. Sus brigadas se pusieron en camino y previendo que las fuerzas de Víctor O’hara intentarían un golpe de mano similar su mente libidinosa y mezquina, propia de un oficial de la Unión, diseñó una emboscada para mermar seriamente a las gentes del orden del Sur. Un regimiento de la brigada Josef, en castigo a su desobediencia en los bosques de Luisiana, tomaría la estación y haría de cebo para atraer a las fuerzas confederadas, mientras el grueso de las hordas de la Unión esperaban agazapadas, cual sucias alimañas, al momento oportuno.

La batalla

El general Viktor mandó tocar carga! Y los valerosos hombres de la Confederación se lanzaron al asalto en súbita embestida desde el lindero del bosque. Formados en columna de marcha, cubrieron con celeridad los centenares de metros que les separaban del objetivo. Taki se lanzó con sus hombres a tomar posiciones avanzadas cerca de los bosques para cubrir el flanco izquierdo del esfuerzo confederado. Long John y los aguerridos tejanos hicieron lo propio tomando las coberturas exteriores y desplegando en ellas su artillería. Viktor preparó el asalto.

La celeridad del avance de las fuerzas sudistas sorprendió a las gallinas del norte. Ribs, preocupado de todo el plan se fuera al garete mandó a sus tropas avanzar. Las ratas salían de sus madrigueras. Josef, al frente de una nueva brigada, se lanzó contra las posiciones tejanas con ánimo de venganza y de recuperar su orgullo herido y su honor mancillado. Su antigua brigada, no recuperada del amor sufrido por los tejanos semanas antes, se quedó en retaguardia dando apoyo. El impetuoso asalto no llegó siquiera a producirse, una certera descarga de fusilería confederada y el tronar de la artillería dejaron el campo sembrado de cadáveres de chusma yanqui. El general Ribs, viendo que el afán de venganza personal de Josef podía poner en peligro la batalla, decidió tomar las riendas del combate y ordenó a su subordinado que virase a la izquierda concentrándose en apoyar a sus camaradas de la estación fuertemente hostigados por las avanzadas sudistas y su artillería. Probablemente le salvó la vida.

El Sur toma posiciones y se ciñe al plan.
Taki también infringió varias bajas a los valientes de Boston y Víctor hizo un par de bajas en la estación. Pero la sucia purria nordista superó todas las morales en una serie de tiradas determinantes que impedirían la ruptura de ciertos regimientos clave. Era el momento de lanzar el asalto a la estación con las fuerzas frescas de Richmond, si el Sur quería una victoria contundente sólo había una posibilidad y no se podía fallar. Viktor lanzó un violento asalto contra las fuerzas de Josef apostadas en la estación. Los perros nordistas fueron tan certeros con su fuego defensivo que el asalto de Viktor fue parado en seco y sus hombres debieron buscar cobertura tras las vallas de madera. Los hombres de Richmond debían reorganizarse para lanzar un segundo asalto. 

El general Viktor dio orden a los tejanos de no lanzarse a la carga y de aguantar su posición (en lo que algunos generales nordistas consideraron como la clave de la batalla) En realidad las fuerzas tejanas estaban tocadas de la anterior batalla y Long John no disponía de una brigada totalmente operativa para hacer de pantalla contra las cuatro brigadas nordistas que se abalanzaban sobre la estación. No al menos sin tener asegurada la retaguardia y los edificios de la estación.

Las fuerzas de la Unión maniobraron en bloque y, sobre puestos de la cantidad de bajas iniciales, concentraron sus esfuerzos sobre las fuerzas de Taki y sobre dos regimientos de apoyo de la brigada Viktor que defendían el sector izquierdo, dejando a las fuerzas de Josef cubriendo el flanco ante un probable asalto tejano que aprovechase un flanco vulnerable. Las superiores fuerzas de la Unión desplegaron en línea y lanzaron toda su fusilería concentrada, causando muchas bajas entre los defensores confederados, pero el orgullo del Sur y mentalidad de hierro no hicieron decaer su ímpetu. Aunque se fallaron unas morales determinantes, la línea aguantó. Taki, caballero del Sur, confederado de convicción y de fuerte carácter, mostró su impetuosidad lanzando una carga con todas su fuerza contra los Valientes de Boston comandados por el Coronel Peter. Pese al valor y al coraje, la línea nordista estaba bien formada y la descarga letal de fusilería detuvo en seco el asalto confederado. Fue un ataque de "oficialitis" y las bajas innecesarias contribuyeron a debilitar una brigada que se cargó de fallos de moral prescindibles. Esto redujo el poder combativo del flanco izquierdo. 

Los nordistas de Peter apoyados por los Erradicares de Ribs avanzaron en orden mientras disparaban contra los confederados en retirada. Las tropas de Taki se revolvieron y lanzaron una nueva carga desesperada. Ahora sí se llegó al combate a bayoneta calada e incluso se vivieron algunos momentos de tensión entre ambos oficiales, pero finalmente la cantidad se impuso a los desgastados regimientos de Taki, que se vio obligado a poner pies en polvorosa. Eso sí batiéndose con gran hombría como todo buen caballero del Sur.

En el centro, las tropas del norte estaban cada vez más cerca y se hacía cada vez más complicado tomar la estación y conseguir volarla por los aires. El desastre del flanco izquierdo obligaba al Sur a lanzar un ataque para intentar hacerse con la victoria. Víctor, tras ser repelido dos veces, logra en una tercera carga hacerse con el control del edificio principal infringiendo graves pérdidas a los defensores, que deben retirarse como perros con el rabo entre las piernas. Con la estación tomada, Viktor dio orden a Long John de salir de su madriguera e intentar contener y crear una zona de seguridad que permitiese a los artificieros confederados preparar las cargas explosivas.

Los tejanos de Long John, en clara inferioridad numérica se lanzaron a la carga apoyados por la artillería contra los restos de la brigada Josef que se había quedado para cubrir esa posición anticipando aquel movimiento confederado. De nuevo demostró su poco dominio de la maniobra protagonizando algún movimiento ilegal que provocó algún rifirrafe con el mando tejano. Aun así, los dos regimientos tejanos más enteros descargaron su fusilería desgastando más a los hombres de Josef. Éstos fallaron sus morales, quedando varios regimientos nordistas al borde de la ruptura. Pero no habría tiempo de más, la batalla llegaba a su final. Con ambas fuerzas muy tocadas (con un tercio de bajas por bando) se comenzaba a notar el agotamiento.

La brigada Taki no podía combatir más y comenzó a retroceder.  La noche cayó y el general Viktor, viendo la vulnerabilidad del flanco izquierdo, decidió tocar retirada. Las fuerzas nordistas hicieron lo propio, quedando la estación y las vías del tren sembradas de cadáveres de jóvenes americanos. Las instalaciones quedaron vacías, en el más absoluto silencio, las almas de los caídos ocuparon West Creek durante años. El murmullo del viento transportaba sus voces que clamaban en contra de una guerra estúpida.

23:59 El resultado de la batalla fue un empate táctico. Ambos bandos tuvieron una cantidad similar de bajas y ninguno cumplió sus objetivos. El Sur ocupó la estación pero no tuvo tiempo de hacerla saltar por los aires. El norte impidió que la estación fuese reventada, pero fue desalojado de ella y no fue capaz de recuperarla. Como consecuencia de la batalla, West Creek quedó impracticable a efectos de movimientos de ferrocarril,  ponerla de nuevo en funcionamiento conllevaba varios meses de obras. Aun así, el tránsito de animales de carga y carros era perfectamente viable. Viktor O’hara, fue cesado por el alto mando de la Confederación por su inutilidad (aunque en realidad, lo hizo bastante bien en ambas partidas). Ahora Taki fue ascendido a general de las heroicas fuerzas del Sur.

Refuerzos

Las brigadas de Luisiana, capitaneada por Viktor, recuperaron su potencial combativo gracias a los refuerzos. La brigada Taki pudo engrosar sus filas con nuevos remplazos de Kentucky pero su brigada no quedó a pleno potencial. Los tejanos recuperaron todo su potencial combativo e incluso dejó reemplazos en reserva para crear un futuro regimiento. Los Texas crack ascendieron a veteranos.
En el Norte, los Erradicadores de Ribs recuperaron su potencial al cien por cien e incluso amasaron más reservas, Peter y los valientes de Boston también recuperaron casi todas sus bajas. Josef, falló de nuevo las tiradas de refuerzos y la brigada Josef recuperó pocos efectivos, La brigada neoyorquina tampoco pudo recuperar todas sus bajas.

sábado, 8 de marzo de 2014

No habrá pan para los malvados.



Contendientes:

Fuerzas del orden (CSA): Viktor al frente de una brigada de Luisiana(Víctor Tresaco), Taki al frente de los voluntarios de Kentucky(Eustaquio Ruíz), Juan Segura dirigiendo una Brigada de Texas (Long John).

Sublevados (Yanquis): John Gregor (Joan) al frente de los Valientes de Boston, Josef (Jose) comandando a los esclavos liberados del Sur, James Ribs (Jaume) dirigiendo dos Brigadas de Neoyorquinos.

Árbitro (Se sospecha a sueldo de la Unión): César

Participantes. Tras las toñas al final vuelve la camaradería y todos salimos en la foto... bueno, menos Josef que lo mandaron a limpiar letrinas por desobediencia a un superior. Ahi, disciplina de la buena! A la derecha el árbitro con casaca azul y en el centro este humilde reportero profesional y objetivo, abrzando a los generales enemigos flanqueados por los honorables mandos de la Confederación
 

Se recomienda leer el informe disfrutando del audio... picad al enlace encima de estas letras... Si el de la bandera tan chula.

Nos despertamos con los primeros rayos de sol, al amparo de la vegetación. Habíamos hecho noche en un bosque de Luisiana para reponer fuerzas tres una dura marcha de varios días. Elementos del ejército yanqui intentaban pasar municiones y viandas aprovechando la cobertura del bosque. A nuestras fuerzas se nos había asignado la tarea de tomar esos suministros, aplastar a las fuerzas del norte o impedir a cualquier precio que esas vituallas llegasen a su destino.

Tanto el mayor Taki, como yo (mayor Long John), estábamos seriamente preocupados por aquella misión. Se le había dado el mando del ejército a un incapaz, Viktor, que tenía familiares en las altas esferas pero cuyo talento militar era inexistente. A la brigada de Taki, compuesta por el 1º regimiento de Kentucky y el 4,5 y 6 de Richmond, se le había encargado avanzar con la mayor celeridad posible hacia el enemigo. Parecía ser que una brigada de nordistas, los valientes de Boston, al mando de John Gregor habían tomado posiciones en la colina de la izquierda del claro por donde nuestras fuerzas iniciarían el ataque. Pese a su inmejorable posición los exploradores habían notificado que dos de sus regimientos esperaban en el llano en una posición expuesta susceptible de ser asaltada con un rápido golpe de mano.

No se si me despertaron los rayos de sol o el gin tonic que me casqué... pero la verdad que Taki y yo no hacemos mucha cara de preocupados... más bien de sedientos de sangre. A Viktor le tenemos cariño pero le tocó asumir el rol de mando incapaz. Y claro... eso es ideal para añadirle algo de dramatismo a la situación. Sin él y Jose ese informe no hubiera sido posible...
Al mayor Long John y su brigada de aguerridos tejanos se les encomendó tomar la colina de la derecha aniquilando, en la medida de lo posible, a aquellos sucios liberados que ahora vestían de azul y se levantaban en armas contra los amos del Sur. Sir Joseph, un inmigrante inglés que ahora dirigía a tropas nordistas de negros, dominaba la posición con su artillería y 3 regimientos de infantería. Parecía ser que había llegado hacía pocas horas y sus tropas no estaban convenientemente desplegadas. Eso dejaba un carril expuesto en el centro de ambas colinas que la brigada de Viktor, dotada de 4 regimientos completos, debería explotar para apoyar el asalto confederado por los flancos. Era prioritario ser rápido pues se habían recibido noticias de que dos poderosas brigadas de la Unión se dirigían hacia la zona escoltando el convoy de suministros que había que capturar. El laureado oficial James Ribs gestionaba estas fuerzas de reserva, los Erradicadores y los Pérfidos, todos nuevos americanos de Long Island (recién llegaditos de allende los mares), y dirigía las posiciones avanzadas desde la retaguardia con un logrado sistema de enlaces. El general Viktor dio la orden de avanzar en silencio aprovechando el alba. Las tropas del gobierno legítimo de la Confederación se pusieron en camino.

Las moscas y los piojos estaban devorando a los Valientes de Boston en sus posiciones. El azul de sus trajes ejerce un efecto sensual que atrae todo lo nocivo. Llevaban varios días cubriendo la carretera con el objetivo de mantener abierto el paso para la llegada de refuerzos y nuevas divisiones. Desde las alturas pudieron divisar a la brigada de Josef que llegaba tarde y se apresuraba a cavar y preparar posiciones fuertes en la loma vecina. Unos enlaces estaban prestos para llevar mensajes y recibir órdenes del General Ribs, que ocupaba posiciones cercanas en la retaguardia. Pese al ajetreado movimiento en la loma vecina todo estaba extrañamente tranquilo. Un toque de corneta desvió la atención de John Gregor y le hizo fijarse en el linde del bosque opuesto. De repente, una marea de sudistas se lanzó gritando y aullando cual jauría de lobos sedienta de sangre. John Gregor no esperaba ese ataque y mandó a sus enlaces a informar al alto mando. También comenzó a dar instrucciones para que informasen a la Brigada Josef…. Pero con sus prismáticos vio que éstos habían incrementado el ritmo de trabajo y dio por sentado que ya habían visto al enemigo.

-¡Todos los hombres a sus posiciones!- Y saltó a una trinchera avanzada instando a los hombres a combatir.

La batalla

Las fuerzas confederadas avanzaron con gran velocidad y determinación como una marea imparable con la intención de estar el mínimo tiempo posible al descubierto. La Brigada del mayor Long John se lanzó en columna de marcha con sus dos regimientos de choque, Los Texas Cracks, y los Texas Cowboys, mientras el regimiento de los Texas Red Cups avanzaba en línea proporcionando fuego de cobertura y batiendo las posiciones de los perros traidores del norte. La artillería se posicionó al linde del bosque para comenzar a castigar a los defensores de la colina.

Perspectiva aérea del avance confederado sobre las posiciones de los pseudo humanos de La Unión
La Brigada del mayor Taki hizo lo propio en el otro flanco y avanzó en columna hacía los regimientos nordistas en campo abierto. El general Viktor, en un alarde de valor inesperado, avanzó frontalmente, con gran criterio (que le den el mismo desayuno todos los días)  para dar apoyo con sus grandes fuerzas al asalto de ambas montañas y mandar refuerzos donde fuese necesario. Su artillería se colocó junto a la de Long John y envió a un regimiento de milicia de Luisiana a apoyar el asalto a la colina del flanco derecho.

Los cañones sudistas comenzaron a rugir dejando muy tocado a uno de los regimientos nordistas de la brigada Josef. Éstos hombres estaban muy expuestos pero controlaban la carretera y era prioritario aniquilarlos para que las fuerzas que atacaban por el centro pudieran dividirse rápidamente llegado el momento. En el flanco de Taki la artillería no causó daños significativos, pero si algunas bajas.

Plano General de la ofensiva de la CSA. Los nordistas sufren bajas de artillería y ya tienen a los asaltantes encima
En el flanco derecho de Josef los hombres se desmoralizaban. El avance del Sur era incontenible, los artilleros nordistas no atinaban a matar a nada y los curtidos confederados, con unas pintas que daban miedo, estaban cada vez más cerca. Las expuestas posiciones de sus hombres empezaban a llenarse de cadáveres y comenzaban a caer las primeras víctimas cobradas por la fusilería sudista.

Las cosas empiezan a ponerse feas para Josef, sin artillería y a punto de ser violados por tropas del Sur. Los de Boston aguantan con heroicidad los virulentos envites de Taki y sus muchachos de Richmond y Kentucky. Viktor toma la colina abandonda por los cobardes casacas azules del norte.
Las posiciones de John Gregor aguantaban mejor. Sus hombres estaban bien atrincherados y los regimientos estaban bastante frescos. Un enlace saltó del caballo se dirigió con celeridad a las posiciones de mando con órdenes del General Ribs.

“Deben abandonar las posiciones fuertes en las colinas de manera ordenada y retroceder hasta los bosques, allí deberán contener al enemigo y esperar a los refuerzos. Es prioritario juntar nuestras líneas. Mis reservas están muy cerca y juntos aplastaremos al enemigo. John Gregor dejará un regimiento de Boston en campo abierto para evitar un flanqueo”

John Gregor preguntó al enlace:

-          Josef está al corriente de la maniobra?
-          Sí señor, otro enlace le debe haber transmitido ya las mismas órdenes.
-          Teniente! Dé orden de retirada.

Josef no daba crédito a lo que leía:

-          Esta orden es absurda! No podemos darles a esos sucios rebeldes las colinas. Nos acribillarán desde arriba! Me niego a obedecer la orden, mis negros mantendrán la colina y se harán merecedores de las alabanzas de La Unión.
-          Como quiera señor, pero le advierto que estará sólo!- El enlace montó en su caballo y se lanzó al galope colina abajo.

Los cañones del Sur siguieron machacando las posiciones nordistas en el flanco derecho. El regimiento yanqui que protegía la carretera quedó aniquilado y los pocos hombres que quedaron vivos se retiraron en desbandada hacia los bosques.  Los regimientos nordistas restantes habían formado una doble línea al pie de la colina y en su cresta. Desde allí batieron el avance del sur y se cobraron las primeras bajas confederadas. Los regimientos de Long John formaron línea y lanzaron dos descargas letales de fusilería contra las posiciones nordistas al pie de la colina antes de lanzarse aullando colina arriba.

-Esos malditos negros traidores! Aniquiladlos a todos! Al ataque caballeros del Sur, por Dixie!- Long John disparó con su revólver al aire y todas las filas de confederados se lanzaron colina arriba. Los artilleros del norte lanzaron una mortal carga de metralla sobre los Texas Cracks y la unidad, con una gran cantidad de bajas, se retiró a posiciones seguras para volver a pelear otro día no sin antes silenciar la artillería nordista con el apoyo de los milicianos de Luisiana que apoyaban la ofensiva. La retirada no amedrentó a los otros dos regimientos de la Brigada tejana que siguieron con su avance dando cuenta de otro regimiento nordista y obligando a los de la Cresta a retroceder.

El 1º regimiento de Luisiana también alcanzó la Cresta en el momento justo aniquilando a los pocos artilleros que aún daban guerra y cogiendo de flanco a los esclavos liberados que se retiraban infligiendo gran cantidad de amor, digo, graves bajas dejando a toda la Brigada de Josef prácticamente exterminada. Josef, que minutos antes lanzaba arengas de no pasarán! Huía ahora derrotado colina abajo y con el rabo entre las piernas. La colina del flanco derecho había sido tomada por las gloriosas fuerzas de la Confederación y la purria nordista corría ahora como perrillas asustadas colina abajo. Long John estableció posiciones defensivas situando su artillería en la colina y a sus dos regimientos tejanos en la Cresta, mientras ponía a los de Luisiana al pie de la colina para dar apoyo al asalto central de sus camaradas y de paso montar una primera línea de escaramuza para contener a las reservas nordistas cuyos tambores ya retumbaban en el interior de los bosques.

El general Viktor recibió noticias de la toma con éxito de la colina del flanco derecho y envalentonó al resto de sus hombres de Luisiana para lanzarse al asalto de la segunda loma cuyos defensores habían dejado desguarnecida. Sin oposición, la segunda colina fue tomada y los regimientos confederados de Luisiana formaron una doble línea en la Cresta y al pie de las colinas, en el linde del bosque. Fueron recibidos con fuego de fusilería. Los yanquis de Boston les estaban esperando, pero no lograron bajas significativas y las posiciones sudistas fueron reforzadas con artillería. Se produjo un intercambio de fuego que causó bajas en ambas formaciones. Un último regimiento de Viktor se situó en formación de asalto en la carretera para cargar contra un debilitado regimiento de infantería nordista que era lo único que separaba a los confederados de los suministros de la Unión.

Los nordistas se comienzan a retirar del flanco derecho. Los confederados se posicionan para tomar la colina. Taki por fin rompe la resistencia de los Valientes de Boston, y la colina del Centro ha sido liberada de las manos de los pérfidos nordistas. Las reservas empiezan a llegar pero no podrán revertir la situación en las montañas
John Gregor y sus valientes de Boston aguantaban como jabatos manteniendo una retirada ordenada y repeliendo constantemente las cargas de los muchachos de Kentucky dirigidos por Taki. Los hombres del primer regimiento de Boston estaban agotados y comenzaban a estar en una situación crítica. Pero la moral era elevada. Habían repelido una carga sudista y puesto en fuga un regimiento rebelde, (chusma de Richmond). Pero estaban solos. El resto de la brigada estaba trabada con los regimientos de Viktor, que los hostigaban desde la colina. Pero aun así, John Gregor y sus valientes de Boston resistían.

Los enlaces informaron de la situación al general Ribs. Rápidamente envió a los Erradicadores de Washington a reforzar las maltrechas posiciones de los Valientes de Boston. Con los últimos enlaces llegaba Josef y los remanentes de su maltrecha brigada de negros huyendo en desbandada hostigados por grupos avanzados de la Brigada Texas del mayor Long John.

-“Qué ha sido de su Brigada! Por qué desobedeció una orden directa! Apremió el general Ribs a su subordinado.

-“ Consideré un error abandonar una posición tan ventajosa y decidí resistir” respondió Josef. “General, me han dejado sólo”

-“Usted no tiene rango para pensar por su cuenta, ni para contradecir una orden directa. Cuando acabe todo esto, usted y yo tendremos unas palabritas y suerte que no lo mando fusilar aquí mismo. Ha quemado usted una brigada entera por puro capricho. Debemos mantener a raya a esos perros rebeldes, le dejo al mando de una nueva brigada, los Pérfidos de Long Island, para que arreglé el desaguisado que ha provocado. Tapone esa brecha sino nuestra línea se derrumbará y seremos flanqueados por la chusma tejana. Corra!” Apremió el General Ribs mientras lanzaba una mirada asesina a su subordinado.

El Sur prepara sólidas posiciones defensivas en las colinas para recibir como se merecen a los sucios perros yanquis que ya vienen prestos a que les acaricien la barriguita con una buena dósis de plomo. La brigada Josef ha sido deshecha y ya se acerca con una nueva brigada. Viktor tiene dominado el centro con un regimiento preparado para asaltar la carretera y varios regimientos inercambiando fuego con los hombres de Ribs
Josef dio instrucciones a sus nuevos hombres y avanzaron a intentar retomar la colina. Pero el mando nordista mostró un completo desconocimiento en el arte de la maniobra (sólo son expertos en el arte de la mentira y en difamar a los verdaderos representantes del Gobierno legítimo de los Estados Unidos)  y pronto la situación degeneró en un completo caos en el flanco izquierdo nordista. Sucios esclavos y liberados traidores que se retiraban, se mezclaban con los regimientos de refresco. Había tropas de varios regimientos revueltas entre sí incapaces de formar una línea. La presión que ejercían los cañonazos sudistas y las certeras ráfagas de fusilería no ayudaban a Josef a enderezar la situación. Los valerosos soldados de la Confederación, desde excelentes posiciones, comenzaron a sembrar el campo de morralla nordista.

Llegan las reservas del norte, la situacion en el flanco derecho es un caos de tropas entremezcladas... No fue el día de Jose. El resto de unidaddes nordistas deben extenderse demasiado para apagar los múltiples agujeros en las líneas de frente... Les empiezan a crecer los enanos.
El 1 regimiento de los valientes de Boston fue, por fin, deshecho por la brigada de Taki, pero con graves pérdidas por parte de éste. Muchos patriotas y gente de bien perecieron en ese flanco y no volverían a disfrutar ya de sus plantaciones de algodón. Estaba claro que la Unión era la encarnación del mal y que era el deber de los hombres de bien defender el excelente sistema actual en el que cada uno tenía claro su lugar. Finalmente la superioridad numérica de las tropas de Richmond y la determinación de los aguerridos veteranos de Kentucky acabaron con la resistencia, sólo para toparse con un nuevo regimiento de los Valientes de Boston, que esperaba tras la primera línea apoyado por artillería. La llegada al frente de Ribs y sus erradicadores permitieron a John Gregor destrabar a su único regimiento vivo del combate central y usarlo para reforzar la maltrecha situación del flanco derecho.
Taki penetra.... esto deshace por fin a los Valientes de Boston y gana el flanco derecho... las cosas se ponen mal para el sur. Sólo la llegada de la noche los salva del desastre.
 El mayor Taki, pistola en mano, y a pesar de las bajas sufridas. Demostró la valía y el honor de un caballero del Sur. Fue un claro ejemplo de las nobles diferencias que separan a un hombre de la Confederación de la sucia basura nordista. El Sur le rendirá honores. Los hombres de Taki aprovechando que ya caía la noche, lanzaron una nueva carga heroica contra las posiciones de John Gregor. La artillería no pudo repeler el asalto y los Valientes de Boston debieron retroceder ante el empuje confederado.

En el centro, Viktor y Ribs intercambiaban fuego sin resultados destacables. Y en el flanco izquierdo, la caída de la noche alivió un poco la situación de Josef. Las tropas nordistas al otro lado del bosque no comerían caliente aquel día. Los suministros no traspasarían las defensas férreas de los auténticos norteamericanos, los valerosos hombres de la Confederación. Pese a que las bajas crecían en los dos bandos, el General Ribs vio que el campo estaba perdido y que una continuación del combate sólo beneficiaba al enemigo. Las fuerzas nordistas estaban muy dispersas dada la necesidad de apoyar el maltrecho centro, reforzar a John Gregor y apuntalar el agujero del flanco derecho. Sólo un regimiento de unionistas separaban a los frescos regimientos de Viktor, el 2 y el 3 de Luisiana, del convoy de suministros. La posición era insostenible y tan escasas fuerzas serían incapaces de repeler un decidido envite rebelde.

Que estampa. Los valerosos defensores del orden natural en los Estados Unidos, dispuestos a seguir cargando y demostrando su valía frente a la atónita mirada de los medio orcos... ésto de los yanquis.... que ya se están planteando poner pies en polvorosa incapaces de frenar el ardor guerrero y la tenacidad de los novios de Dixie.
Al amparo de la noche, Ribs dio orden de retirada, los nordistas retrocedieron cabizbajos, tristes y en silencio. Sabían que no era el fin de la guerra pero habían comprobado de que pasta estaban hechos los valeros hombres del Sur. Ganar no sería fácil. Era momento de tomar una taza de café caliente y asignar los remplazos. Los supervivientes de la brigada de John Gregor se unieron al grueso de la columna. El silencio sólo era roto por las voces de los enemigos que desde las lomas entonaban el Dixie entorno a las hogueras y al abrigo de la noche. El Sur prevalecerá. Victoria del Orden. Los suministros no pasaron… no habría pan para los malvados.


Fase de refuerzos

Filas y filas de entusiasmados jóvenes de la Confederación se agolpaban en la retaguardia ansiosos de entrar en combate e integrarse en una de las tres heroicas brigadas de primera fila. Ante tal cantidad de refuerzos, las pérdidas entre los hombres del sur fueron cubiertas casi al 100 por 100. Las tropas estaban dispuestas para seguir infligiendo dolor a la chusma libertaria y rebelde del Norte.

La Unión también recibió refuerzos. Las brigadas del general Ribs, las menos castigadas, recuperaron casi el 100 por 100 de su capacidad combativa. Debido al valor mostrado por los Valientes de Boston, muchos de los remplazos fueron asignados al mando de John Gregor para cubrir en la medida de lo posible las muchas bajas sufridas. A Josef le tocó bailar con la más fea y no quedaron muchos refuerzos con los que remplazar a los caídos por lo que su brigada quedó muy tocada a un 40 por ciento de su poder combativo. A partir de ese día, la cota que Josef defendía recibió el nombre de La cota Mc donalds, por la cantidad de carne picada que dejó tras de sí el glorioso avance del ejército del Sur.

Balances

Héroes de la jornada: Los tejanos de Long John, la flor y nata de Richmond de Taki

General de la jornada: Viktor al mando de la brigada Luisiana. Con sorpresa para todos lo hizo excelentemente bien y con gran criterio. Dada su incapacidad fue todo un logro y se merece el reconocimiento como general de la jornada.

El tapado: John Gregor y sus valientes de Boston, que con su encarnizada resistencia evitaron una derrota mayor.

El incomprendido: Josef, que acabó indignado porque le dejaron sólo. Suerte que tuvo que no le mandaron fusilar por desobedecer una orden directa.

El desastre del día: Josef. Toda su partida fue un despropósito (aunque su decisión de mantener su posición tenía sentido no siguió el plan general), recibió toñas por todos sitios perdiendo una brigada bajo su mando y mal dirigiendo otra a la que solo salvo la caída de la noche…. Tranquilo Jose, no era tu día….es una campaña larga… otro día te podrás desquitar… no es nada personal XD